“¿Viste nuestro último spot? Miralo, miralo”, dijo Sander van ‘t Noordende con una sonrisa en la cara, al señalar una pantalla en el hall de las oficinas de Randstad en Buenos Aires, mientras pausaba una sesión de fotos.
El video, que corría en loop, graficaba de forma rápida que, para el aterrizaje de cada avión, se requiere la cobertura de 128 posiciones de trabajo.
Y para el ejecutivo era motivo de orgullo: visibilizaba su rol y su aporte a la sociedad, aún cuando pasa desapercibido..